Su última voluntad.
La noche del 4 de agosto me mandaron llamar; Velázquez había solicitado mi presencia en Casa del Tesoro. Al llegar allí había un tumulto de gente, todos me observaban, yo desconocía porque me había hecho llamar. Doña Juana se acerco a mí diciéndome que Don Diego estaba muy grave y que solo quería verme a mí. Cuando entre a la habitación vi a Don Diego tumbado en la cama, me acerqué a él.Velázquez me pidió que hiciera realidad su última voluntad: Pintar sobre su pecho la cruz de Santiago en el cuadro de la familia del Rey. No entendía nada, qué importaba ahora los honores. Pero no era eso lo importante, estaba en juego la salvación eterna del pintor ya que había vendido su alma a Nerval. Y a si lo hice junto a Juan Pareja, el aprendiz del pintor, pintamos la cruz de Santiago en su pecho.
Días después me comunicaron que Velázquez había falleció. Posteriormente empezó a escucharse que había aparecido de forma inexplicable la cruz de Santiago en el cuadro de la familia del Rey con el rumor que podía haberla pintado el Rey por los servicuos recibidos.
Pasado 8 días de la muerte de Velázquez me comunicaron un nuevo suceso, la muerte de Juana Pacheco. Acudí rápidamente a dar el pésame a sus familiares, fue allí donde Don Juan Bautista del Mazo, su yerno, me hizo entrega de un pliego doblado que le entrego el pintor para mí.Cuando llegué a mi habitación decido abrir el pliego con nerviosismo, cual fue mi asombro cuando veo un sol dibujado con cara humana haciéndolo mi emblema junto con las palabras SPERENT IN TE.
